PLAZA VIRGEN BLANCA

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VITORIA

VASCONIA 1972-73

VASCONIA 1972-73
ENTRENADOR: PEPE LASO

lunes, 11 de marzo de 2013

LOS GUERRILLEROS VASCOS EN LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA (1808-1813)

Hoy, en titánica lucha.
por la patria independencia,
todos los hijos de España
contra Napoleón pelean.
Abrumadas por el número
de las imperiales fuerzas,
las Capitales sucumben,
pero en los campos y sierras
es cada casa un volcan
 y un baluarte cada peña.
Bien responde el suelo basco
en tan patriótica empresa,
pues desde el mar hasta el Ebro
sostiene altivo la guerra.
Longa dirige en Bizcaya
del señorio las fuerzas;
Jáuregui (el Pastor) e Iriarte
en Guipúzcoa las sublevan;
Fernandez (Dos Pelos) manda
á las gentes alabesas,
y Mina, el glorioso Mina,
Cruchaga y Gorriz sustentan
en Nabarra decididos
la independiente bandera.
Mendizabal, el ilustre
bizcaino, va á la cabeza
del país euskaro, y el plan
de los combates ordena.
Los pobres pueblos soportan
el peso de tanta guerra;
y los mozos toman las armas
en cuanto pueden tenerlas;
las mujeres, ellas sólas
cuidan la escasa cosecha,
y atienden á los heridos,
y armas y trajes arreglan.
Viven las Juntas forales
como errantes asambleas,
en Orduña, y en Oñate,
en Tertanga y Arceniega
y al sostener las guerrillas,
contra el invasor protestan.
En nombre de Napoleón
es Caffarelli el que impera
en Vitoria y el que rige
los destinos de esta tierra.
Fernandez con sus valientes,
que sos doscientos cincuenta
á caballo, y otros muchos
que á pié, á su lado pelean,
domina en Alaba, escepto
en Vitoria y Salvatierra.
La historia de sus campañas
con justa causa recuerda,
los nombres de Arana, Maestu,
Zárate, Loza y Herrera
y la casa Colorada
de Pamplona y las refriegas
de Villarreal y Descarga
y de Arlaban las sorpresas.
Con Mina, y en primer término
los alabeses en ellas,
apresaron el convoy,
que precedia a Massena,
y el que, algun tiempo más tarde,
tras de jornada sangrienta,
á los bravos guerrilleros,
dio abundante y rica presa.
¿Arlaban! nombre temido
de las regiones francesas,
siempre el glorioso renombre
de aquellos dias conserva.
Con los bizcainos de Longa
sus embestidas conciertan
contra el francés y cien veces
todos unidos pelean.
Los poderosos ejércitos
imperiales nunca llegan,
á dominar más terreno
que el que ocupan con sus fuerzas.
A Salvatierra y Vitoria
nuestras guerrillas bloquean,
y en Salinas y Nanclares
vierten su sangre sin tregua.
La legislación foral
Napoleón matar acuerda,
y á nuestra ley, fiero impone
la ley de las bayonetas.
Pero no mata el amor,
que á su ley el país conserva,
y pues los tiranos pasan
y el pueblo creyente queda;
pues lo que a la fuerza pisa
lo vuelve a elevar la fuerza,
y como lo bueno es justo,
lo justo al fin se conserva
siempre que el pueblo sensato
aguarde, confie y quiera.
Alaba logra al calor
de sus nobles leyes viejas,
el entusiasmo del pueblo
sostener en esta guerra;
á Miguel Ricardo de Alaba,
su glorioso hijo, encomienda
el cargo de Diputado
en las Juntas de Arceniega;
él, con las tropas del reino,
que le siguen y respetan,
con la autoridad que ejerce
en la intervención inglesa,
firme esperanza y amparo
dará, sin duda, a su tierra,
y esta con sus guerrilleros,
y su foral asamblea
contra el vencedor de Europa
continuará la contienda.

Sacado del Romancero Alabes de Ricardo Becerro de Bengoa

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